domingo, 20 de mayo de 2012

Old mama says..


La madre vieja dice que no te acerques, y yo, indiferente, voy y sigo y pienso que algún día compondré un gran blues... o no. O bien, seguiré sola, pensando sola, tomando sola, fumando sola, y así, como en un rol bien cliché de francsita de café de parís.

La madre vieja dice "no te acerques" y yo, indiferente y egoísta, voy y sigo para ser alguien que nunca he esperado ser; complicada a fácil, montóna a dinámica, elemenal a accidente, más aquello y no yo.

Camino, poruqel a madre joven me dice que siga; lloro porque la madre joven me dice que llore; miento porque la madre joven dice que mienta. Persigo, instigo, digo lo uqe no digo y que no se entiende. La madre joven es tonta y torpe; la madre joven es terca y grita porque no sabe discutir.

Tomo un lápiz y escribo: extrañaba escribirte con lápiz; extrañaba hacerte cartas, cuentos y sueños; extrañaba serte necesaria, a veces, elecuenta, otras tantas, María siempre impune.

Persigo. No, no persigo: los relatos sólo hablan guiados por memorias vanidosas. No hablemos de mover, señor tiempo, la peligrosa palabra desertar a los sitios propios (qué propios) tuyos de aquellos míos. 

Las manos manchadas, la madre joven, como Shakespeare hubiera sido. La madre vieja dice que no vaya, pero yo no le creo o no le quiero creer: caer, por error, y volar, por favor. Favores son debilidad.

La madre vieja es sabia y la joven, tonta; los hombres realmente no son racionales. Vaciar de contenido la substancia.
La madre vieja me dice que no vaya y yo solo quiero componer un blues, muy corrupto, muy doloroso. Así de sola...Me pide que me quede, pero yo confío, me entrego e involucro: qué necio al creer en las personas con las estacas en el alma. Me pide que no... y yo voy y sigo. El trágico momento de ir y como los predestinados, saber del no volver.

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