domingo, 20 de mayo de 2012

Mi fundamento..


Ni ridículo ni posesivo ni anormal; Extrañar es el vicio más profundo del sentimiento, pero extrañar sin fronteras y sin rivales. Extrañar por el mero placer del vacío existencial materializado. Extrañar no decir, no pedir, no rogar, no exigir, no hablar de amor. El amor no es un vicio sino una perspectiva obsoleta.

Ni ridículo ni posesivo ni anormal; Susurrarte en todos los idiomas que no te vayas, tiempo. Susurrarte no de silencios sino de acentos y eso que desconozco, pero que me falta. Tratar de encontrarte sentidos, espacio y a ti, ajeno y perdido sentido, pedirte extensiones y movimientos. Amar no es un susurro; es una necesidad ausente.

Menos necio que absurdo y más congruente que desmotivado. Los sentidos engañan cuando la consciencia es torpe y es torpe la consciencia cuando uno no quiere y no puede ver. Ver no es ver; ver es oír, es bailar, es tocar, es lamer y absorber el aire que corre por las venas de la “i”. “i” de invisible, imaginario, idea, inexactitud, ilusión. “i” de nada.

No tan coherente como desesperado es arrastrarse a los pies del abismo y esperar caer. Permitirse caer hacia atrás, con la espalda hacia el futuro y la cara hacia al pasado. Siendo realista y no perfecto. Siendo inteligente y no obtuso. No obcecado sino persistente. No siguiendo un llamado interior, sino la voz que te dice “No vayas”.

Las manos desnudas, la mirada vestida, como un viernes, como si el sol se apagara mañana. Los ojos de cielo; ni ridículo ni posesivo, tal vez algo anormal. Cielo noche. Cielo de ciudad en Febrero. Cielo de un solo color. Cielo de no cientos, cielo y hielo y coherencias inconexas. “i” de inconexo y de instinto.

Vivir no es la máxima expresión del ser. Vivir no es la manifestación de un compuesto pensado y formulado para su fácil comprensión. Pensar no es propio de los humanos. Vivir no es una exclusión o un consenso. No hay un alguien posesivo y anormal  esperando. No es arbitraria la desazón.

Preparar las manos para recibir el legado, desnudas, y despintar los ojos de cielo, juntar a Dios, espacio y tiempo, perseguir, no partir, no quemar, no rogar más cariño: preparar el alma para la máxima manifestación que no es morir. Extrañar es el vicio más profundo del sentimiento y el amor no es un vicio sino una perspectiva obsoleta, la máxima expresión, el más profundo ser. Ni ridículo ni posesivo ni anormal.

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